Científicos chinos han identificado una bacteria nunca registrada en la Tierra, encontrada en la estación espacial Tiangong. Este hallazgo plantea preguntas fundamentales sobre la resistencia microbiana, la bioseguridad en misiones espaciales y la posibilidad de evolución en entornos extremos. ¿Estamos frente a una nueva forma de vida adaptada al espacio?

¿Una bacteria espacial o una evolución terrestre?
Los microorganismos han habitado la Tierra durante miles de millones de años. Hasta ahora, no se ha confirmado la existencia de vida microbiana fuera de nuestro planeta, aunque seguimos atentos a exoplanetas prometedores como K2-18b. Sin embargo, el descubrimiento reciente de una nueva especie bacteriana en el espacio pone en duda nuestras certezas.
¿Podría un microbio sobrevivir en condiciones tan hostiles como las del espacio? La bacteria identificada a bordo de la estación espacial Tiangong, demuestra que sí es posible.
¿Cómo se descubrió Niallia tiangongensis?
El hallazgo fue realizado por investigadores del Grupo de Biotecnología Espacial Shenzhou y del Instituto de Ingeniería de Sistemas de Naves Espaciales de Pekín, en el marco del “Programa del microbioma del área habitable”. En mayo de 2023, astronautas chinos recolectaron muestras del interior de tres cápsulas de la estación Tiangong para estudiar su entorno microbiano.
A diferencia de la Estación Espacial Internacional, Tiangong presentó un microbioma único en composición y función, lo que llevó al descubrimiento de esta nueva especie, documentada en la International Journal of Systematic and Evolutionary Microbiology.
Fue bautizada como Niallia tiangongensis, en honor a la estación espacial donde fue descubierta. Aunque no es completamente alienígena, sí presenta diferencias significativas respecto a su pariente más cercano, Niallia circulans, una bacteria del suelo conocida por su forma de bastón y su capacidad para causar infecciones.
Ambas pertenecen al antiguo grupo de Bacillus, pero N. tiangongensis ha evolucionado características notables que podrían haber surgido en el espacio.
Adaptaciones sorprendentes a la vida en el espacio
Entre las capacidades que hacen única a esta bacteria destacan: resistencia a la radiación 200 veces mayor que otras especies terrestres, reproducción en condiciones de microgravedad, resistencia al estrés oxidativo, supervivencia a temperaturas extremadamente bajas y al vacío del espacio.
Además, posee una habilidad única: puede descomponer la gelatina como fuente de nitrógeno y carbono, algo inusual en bacterias de su grupo. Ha perdido otras capacidades energéticas comunes, lo que sugiere una especialización extrema. Estas adaptaciones parecen estar ligadas a diferencias en dos tipos clave de proteínas, incluyendo mecanismos para formar biopelículas protectoras y reparar daños por radiación.
¿Se originó en la Tierra o en el espacio?
Aunque todavía no hay una respuesta definitiva, existen tres hipótesis sobre el origen de Niallia tiangongensis:
- Microbio terrestre desconocido: Podría haber viajado con los astronautas, ya que aún existen miles de millones de bacterias no identificadas en la Tierra.
- Evolución in situ: Llegó como espora y mutó bajo las condiciones del espacio.
- Origen espacial: Aunque menos probable, podría ser una cepa propia del entorno orbital.
Otros casos de bacterias espaciales
Este no es un caso aislado. En 2018, la NASA descubrió cuatro cepas bacterianas resistentes a antibióticos en los inodoros de la Estación Espacial Internacional.
Más recientemente, una colaboración entre científicos de la NASA, Arabia Saudita e India identificó 26 especies bacterianas en las salas blancas de la NASA, lugares ultraesterilizados usados en la misión Phoenix a Marte. Estos descubrimientos demuestran que los microbios son extremadamente resilientes, incluso en ambientes diseñados para ser estériles.
¿Por qué es importante saber que hay bacterias en el espacio?
El descubrimiento de Niallia tiangongensis nos invita a cuestionar la supuesta esterilidad de los entornos espaciales y a admirar la increíble capacidad de adaptación de los microorganismos. Aunque no es la primera vez que se detecta vida microbiana en el espacio, sí estamos ante un hallazgo sin precedentes: una bacteria nunca antes registrada, con características únicas que podrían haber surgido en condiciones orbitales.
Este tipo de investigaciones son cruciales, ya que los organismos extremófilos (como esta nueva cepa descrita en este artículo) podrían tener aplicaciones importantes en la industria médica, farmacéutica y alimentaria. De ellos podrían desarrollarse nuevos antibióticos, enzimas o materiales resistentes, útiles tanto en la Tierra como en futuras misiones espaciales.
Sin embargo, este hallazgo también plantea preocupaciones. Su pariente más cercano en la Tierra, Niallia circulans, es capaz de causar infecciones e incluso sepsis. Aún no se sabe si N. tiangongensis tiene el mismo potencial patógeno, pero es una pregunta clave que los científicos esperan responder pronto. Conocer su comportamiento es fundamental para proteger la salud de los astronautas y evitar la contaminación biológica accidental de otros planetas.
Este hallazgo nos recuerda que, en la frontera del conocimiento, incluso lo más pequeño puede cambiar por completo nuestra perspectiva sobre la vida en el universo.
Bibliografía


